Empecé programando por curiosidad. Esa curiosidad me llevó a TCS CodeVita: más de 496.000 estudiantes de 96 países, una final de nueve horas en Chennai, India, y un lugar entre las tres mejores mujeres del mundo. Para prepararme construí mi propia IA de entrenamiento.
Pero lo que más me interesaba no era solo escribir código: era explicar. Entender por qué la gente le tiene miedo a la IA y demostrar que, con criterio, es una herramienta que potencia lo humano.
Hoy estudio Ingeniería en Ciencias de la Computación en la Escuela Politécnica Nacional con beca de excelencia académica, desarrollo soluciones con IA para Claro Ecuador, he capacitado a jueces de la Corte Constitucional y represento a Ecuador como Youth Envoy de la ITU. Y sigo dando talleres a niñas en colegios públicos, porque ahí empieza todo.
«La programación es un nuevo lenguaje para el mundo. Me gustaría que la IA sea algo común de acceder, al alcance de todos.»
Entrevista en UNESCO, 2025 →